El Ático
La Destrucción De Palestina Es La Destruccion De La Tierra
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Título: La Destrucción De Palestina Es La Destruccion De La Tierra
Autor: Andreas Malm
ISBN: 9789560019318
Tapa: Tapa blanda
Altura: 21 cm
Ancho: 14 cm
Por cada atrocidad, por cada ultraje, cualquier tipo de reprimenda o censura ha sido contrarrestada con la repetición del acto, hasta el punto en que el Estado de Israel ha prevalecido una vez más: nadie tiene la capacidad de imponerle límites a sus acciones sobre el pueblo palestino. Por supuesto, esta no es la primera vez que el Estado se comporta de esta manera. “El colono es un exhibicionista. Su deseo de seguridad lo lleva a recordar en alta voz al colonizado que: “Aquí el amo soy yo”, escribe Frantz Fanon en Los condenados de la tierra. Cada límite propuesto frente al poder destructivo del Estado colonial de asentamiento es recibido como un cuestionamiento a su dominio ilimitado, y, por ende, responde con una reincidencia desbocada. El libre despliegue de esta dinámica sólo puede terminar con la devastación de la tierra en Gaza y más allá. Por exasperante e indignante que sea –o debiese ser –, aquello se encuentra en perfecta consonancia con los desarrollos en otro frente también abordado por el presente manuscrito: el clima. No hay límites en la cantidad de combustibles fósiles que se pueda extraer. Estados Unidos ahora extrae más petróleo y gas que cualquier otro país en la historia, y las curvas en las proyecciones se siguen elevando.
Autor: Andreas Malm
ISBN: 9789560019318
Tapa: Tapa blanda
Altura: 21 cm
Ancho: 14 cm
Por cada atrocidad, por cada ultraje, cualquier tipo de reprimenda o censura ha sido contrarrestada con la repetición del acto, hasta el punto en que el Estado de Israel ha prevalecido una vez más: nadie tiene la capacidad de imponerle límites a sus acciones sobre el pueblo palestino. Por supuesto, esta no es la primera vez que el Estado se comporta de esta manera. “El colono es un exhibicionista. Su deseo de seguridad lo lleva a recordar en alta voz al colonizado que: “Aquí el amo soy yo”, escribe Frantz Fanon en Los condenados de la tierra. Cada límite propuesto frente al poder destructivo del Estado colonial de asentamiento es recibido como un cuestionamiento a su dominio ilimitado, y, por ende, responde con una reincidencia desbocada. El libre despliegue de esta dinámica sólo puede terminar con la devastación de la tierra en Gaza y más allá. Por exasperante e indignante que sea –o debiese ser –, aquello se encuentra en perfecta consonancia con los desarrollos en otro frente también abordado por el presente manuscrito: el clima. No hay límites en la cantidad de combustibles fósiles que se pueda extraer. Estados Unidos ahora extrae más petróleo y gas que cualquier otro país en la historia, y las curvas en las proyecciones se siguen elevando.
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